E-MAIL MARKETING

Es difícil precisar cuántas veces se ha “matado” al e-mail marketing en los últimos años.  La realidad es que el e-mail no ha muerto nunca, sino que, de hecho, a día de hoy sigue un crecimiento bastante saludable y la innovación que ha experimentado lo sigue manteniendo como la principal vía de comunicación digital con los usuarios por parte de las empresas.

Y son muchos los que se preguntan si es posible mejorar mucho la tecnología que soporta el e-mail, y la respuesta no es otra más que sí, por supuesto, claro que se puede mejorar.  Y no sólo al e-mail en sí,  su diseño, o incorporarle videos u  otras cuestiones atractivas, sino a todo aquello sobre lo que se sustenta la infraestructura que hace que se acabe recibiendo un correo en nuestra bandeja de entrada.  En definitiva, nos referimos a los datos.

La información que las empresas poseen de los usuarios es el gran capacitador para que el e-mail siga evolucionando, siga resultando (más) atractivo para los usuarios y siga siendo una de las herramientas predilectas de cualquier departamento de marketing digital.

Hasta ahora sí que era posible personalizar un e-mail de acuerdo a algunos criterios y siguiendo unas segmentaciones establecidas, pero esta gestión resultaba algo complicada. Era necesario realizar diversas creatividades de acuerdo a los segmentos a los que se querían dirigir, el cálculo del número de usuarios que iría en cada segmentación era lento y más o menos manual, el número de atributos sobre los que poder segmentar era limitado o estático y, además, sobre todo en empresas grandes y de cierta complejidad, había auténticas guerras internas por ver quién era el dueño de los datos y cómo podían utilizarse.

La solución se llama: infraestructura en la nube.  Y aunque el calificativo de nube parezca en ocasiones más un término de marketing que algo realmente efectivo, las posibilidades que ofrece son realmente asombrosas.

La idea es sencilla: alojar en la nube (es decir, en un nicho de servidores seguros) toda la información de la que se disponga: bases de datos de clientes, de leads, de tarjetas de fidelización; y subir también los catálogos completos de productos y servicios, así como listas de precios. Se pueden subir bases de datos descentralizadas desde distintos lugares, lo que facilitará aún más el trabajo.  Añadido a esto, toda la información se puede actualizar en tiempo real obteniendo datos del comportamiento de un usuario en la web, o cómo interactúa con un e-mail, o en las redes sociales, o con cualquier compra que realice, o incluso por geolocalización.  Todo esto se conecta a la nube para que la información se vaya almacenando en estas tablas relacionales que utilizan un único identificador: la dirección de e-mail de un usuario.